lunes, 7 de diciembre de 2009

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, tercera parte)


LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, tercera parte)

Cerveza rubia y Bols Gin. Un poema de Dylan Thomas. Charlie Parker suena de fondo, se sobrepone al bullicio de palabras intangibles.

Estoy perdido. Me siento insensible; analogía irónica de lo posible y no posible. Hace frío y la tristeza moja mis vestiduras. Me ofrecen fumar y acepto. Ahora aceptaría cualquier cosa, cualquier compañía. La soledad me cubre de un maquillaje imprescindible que me impide llorar y que encubre un ansia perdida y deseada.

En el hotel he dejado mi sombra. Allí descansa en su honesta transparencia. Yo estoy en esta esquina solitaria.

Con los años el carácter se nos vuelve náufrago que busca una isla desesperadamente. Cualquier yermo trozo de arena nos vale y comemos a dentelladas lo áspero de la tierra.

El espeso humo se sostiene en el aire, como congelado. Me pierdo en los laberintos que forma un espejo en la otra pared, más allá de la imaginación y del recuerdo.

Bebo el contraste de la cerveza y la ginebra; el calor y el frío me endulzan el talante y sonrío mientras una cuadrilla de ángeles fuman kif.

Cierro los ojos y duermo un sueño lejano. Me veo soñando mi sueño mientras un reflejo extraño hace que la escena se repita indefinidamente, infinitamente recurrente.

Víctor M. Alonso
En un lugar de Gran Canaria, 07 de diciembre de 2.009

No hay comentarios: