sábado, 22 de octubre de 2011

Palabras Conexas.



El Perseguidor de Cortázar refleja mis pasos, me recuerda a ti y me envuelve en esta sensación de pena, distancia, tristeza.

Es la música que desprenden las palabras del texto quien te huele, como si tu perfume una mañana junto al mar se personificara en este instante. El sabor de tu piel y la gata negra en mi escritorio hacen parecer que lo oscuro de este cuarto fuere incapaz de recuperar su prestancia e inyectar sonidos en las venas que me sostienen.

Hablo de colores, de olores, sensaciones… es todo lo que tengo, lo que queda de un recuento de palabras e historia que nunca he querido hacer.

Un día te hablaré de una caja de roble llena de huesos. He tenido que cargar algunos muertos;  sobre mi espalda cansada,  sobre mi espíritu ebrio de noches sin descanso…pero a todos los he vivido de lleno, con la constancia de un recuerdo diario recurrente.

Así es la vida. Esta noche de música y textos te recuerdo y este vacío que me rompe dentro, como el mar una noche de tormenta, no consigue llenarse. La tristeza, como un perseguidor implacable, no permite que evite el recuerdo de lo imposible.


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