
LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Tercera continuación)
Ya sé que a nadie importan sueños ajenos, andanzas nocturnas, placeres extraviados en noches de invierno.
Lo sé, pero también sé que a mí sí me importa; que yo me vivo y me desvivo, me visto y me desvisto a golpe de instinto, como un animal hambriento en plena selva, atento, dispuesto a morirse y vivir.
Tal vez no me comprendan, aunque eso poco importa.
Me como el frío a mordiscos salvajes, mastico lo espeso de la noche y su aire, sufro en mis huesos los síntomas de la congelación. Camino esas calles que antes les contaba; estoy solo, solo. Sólo me acompañan las farolas nocturnas y el lento chapoteo del agua en los canales.
Ya estoy harto de ensueños. Cansado de espejismos, quise tomar otro camino, pero el personaje que me representa está de vacaciones.
La calle es recta y, mirando a la distancia, observo que esta ciudad es mortalmente plana e invita a muerte.
No sé si esta noche vendrá a salvarme el ángel de siempre.
Víctor M. Alonso Suárez
Gran Canaria, 24 de Octubre de 2.009
Imagen: http://static.panoramio.com/photos/original/8213976.jpg

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